La  Inspiración de las Escrituras:

La Biblia es enteramente la Palabra de Dios aunque haya sido escrita por hombres. Existen evidencias múltiples que así lo demuestran. Estas evidencias pueden ser clasificadas en internas y externas, Salmo 19:17-11; 119:104-105; San Juan 10:35; 2da. Pedro  3:15-16.

La Trinidad de Dios:

Existe un único Dios Verdadero, que subsiste en Tres Personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Estas tres personas participan de la misma sustancia y poseen los mismos atributos, lo que da como resultado que vienen a ser iguales en poder y en gloria. Tres personalidades que no deben confundirse ni mezclarse; pero una sola sustancia que no debe dividirse, San Mateo 26:39; San Juan 1:15; 5:31-32,37; 1 Corintios 15:24, 27,25; Gálatas 3:20; Colosenses 3:1
La Deidad de Cristo:
El hecho de que Jesús muestre muchas características humanas, no menoscaba la realidad de que Él es Dios.  La Deidad de Cristo: Jesús es el único ser en que se ha conjugado la naturaleza Divina, Salmo 110:1 con San Mateo 22:44; Isaías 7 con San Mateo1:22-23; San Juan  8:58-59; 10:30; 14:8,9; Apocalipsis  1:17-18.

La personalidad y Deidad del Espíritu Santo:

Para saber si el Espíritu Santo  es una persona, se hace necesario examinar si cumple con las condiciones básicas de la personalidad que son: la capacidad de razonar, la capacidad de experimentar emociones y la capacidad de decisión.

  • Capacidad de  razonar
  • Romanos 5:27; 1ra Corintios 2:10-11
  • Capacidad de experimentar emociones:
  • Isaías 63:10; Romanos 15:30; Efesios 4:30
  • Capacidad de decisión:
  • 1ª. Corintios 12:11

La Depravación Total:

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza moral. Por consiguiente, estaba dotado de santidad, inocencia, amor, misericordia, etc.  Sin embargo cuando el hombre pecó, perdió la imagen de Dios y corrompió su naturaleza. El hombre atrajo sobre sí la muerte, la corrupción, la enfermedad y todos los males que se derivan del pecado. Cuando el hombre procreó sus primeros hijos, éstos, heredaron la naturaleza caída, naciendo espiritualmente muerto. El hombre es incapaz de

La Elección Incondicional:

En razón de que todos los hombres han pecado desde Adán, que sin excepción son culpables  y dignos de condenación, Dios no habría cometido ninguna injusticia, si hubiera pasado por alto a todos para reservarlos al fuego eterno, dejando que cosecharan lo que ellos mismos sembraron. Pero, el amor y la misericordia de Dios, se manifestaron grandemente cuando de entre todo ese mundo perdido, escogió  a aquellos, que según su consejo, alcanzarían salvación eterna. Efesios 2:5; Filipenses 1:29; Romanos 9:10-24; Efesios 1:4-5.
La Expiación Limitada:

De la misma manera que Dios ha destinado a los elegidos para la gloria, también ha ordenado todos los medios para que ese propósito sea cumplido. Cristo murió para dar cumplimiento al decreto de elección, el cual tiene relación a un número definido de personas: a los elegidos y a nadie más, Isaías 53:8; San Mateo 1:21; San Juan 10:15,26; Hechos 20:28; Efesios 5:25.

La Gracia Irresistible o Llamamiento Eficaz:

Cuando llega el tiempo en que Dios ha de salvar a sus elegidos, los llama eficazmente por su Palabra y por el Espíritu Santo para darles vida y salvación. Por su estado de muerto espiritual, el hombre no podrá nunca por sí mismo decidir seguir a Cristo; de ahí que Dios tenga que dotar de la fe salvadora a sus elegidos, de otra manera se perderían irremediablemente, San Juan 6:44; Hechos 13:48, 16:14; Romanos 8:29-30.

La Seguridad Eterna de la Salvación:

Aquellos que han sido elegidos por Dios, sustituidos en la muerte por Cristo y llamadas eficazmente por el Espíritu Santo, han alcanzado una posición en Cristo y un estado de gracia que no depende de circunstancias o condiciones humanas y que, por lo tanto, es eternamente inalterable, Hebreos 10:14; Romanos 8:29-30; San Juan 5:24; 10:28-29; Romanos 11:29; Efesios 1:13-14.

El arrepentimiento:

En las Escrituras, el arrepentimiento es presentado como un paso necesario para entrar en el reino de Dios. Es el dolor o pesar de haber ofendido a Dios con nuestras conductas pecaminosas. La idea que transmite el arrepentimiento es la necesidad de una conversión a Dios, que incluye un cambio en la manera de pensar, sentir y actuar, San Mateo 3:8; San Lucas 5:32; Hechos 5:31; 11:18; 26:20; Romanos 2:4.

La Elección Incondicional:

En razón de que todos los hombres han pecado desde Adán, que sin excepción son culpables  y dignos de condenación, Dios no habría cometido ninguna injusticia, si hubiera pasado por alto a todos para reservarlos al fuego eterno, dejando que cosecharan lo que ellos mismos sembraron. Pero, el amor y la misericordia de Dios, se manifestaron grandemente cuando de entre todo ese mundo perdido, escogió  a aquellos, que según su consejo, alcanzarían salvación eterna. Efesios 2:5; Filipenses 1:29; Romanos 9:10-24; Efesios 1:4-5.

La Expiación Limitada:

De la misma manera que Dios ha destinado a los elegidos para la gloria, también ha ordenado todos los medios para que ese propósito sea cumplido. Cristo murió para dar cumplimiento al decreto de elección, el cual tiene relación a un número definido de personas: a los elegidos y a nadie más, Isaías 53:8; San Mateo 1:21; San Juan 10:15,26; Hechos 20:28; Efesios 5:25.

La Gracia Irresistible o Llamamiento Eficaz:

Cuando llega el tiempo en que Dios ha de salvar a sus elegidos, los llama eficazmente por su Palabra y por el Espíritu Santo para darles vida y salvación. Por su estado de muerto espiritual, el hombre no podrá nunca por sí mismo decidir seguir a Cristo; de ahí que Dios tenga que dotar de la fe salvadora a sus elegidos, de otra manera se perderían irremediablemente, San Juan 6:44; Hechos 13:48, 16:14; Romanos 8:29-30.

La Seguridad Eterna de la Salvación:

Aquellos que han sido elegidos por Dios, sustituidos en la muerte por Cristo y llamadas eficazmente por el Espíritu Santo, han alcanzado una posición en Cristo y un estado de gracia que no depende de circunstancias o condiciones humanas y que, por lo tanto, es eternamente inalterable, Hebreos 10:14; Romanos 8:29-30; San Juan 5:24; 10:28-29; Romanos 11:29; Efesios 1:13-14.

El arrepentimiento:

En las Escrituras, el arrepentimiento es presentado como un paso necesario para entrar en el reino de Dios. Es el dolor o pesar de haber ofendido a Dios con nuestras conductas pecaminosas. La idea que transmite el arrepentimiento es la necesidad de una conversión a Dios, que incluye un cambio en la manera de pensar, sentir y actuar, San Mateo 3:8; San Lucas 5:32; Hechos 5:31; 11:18; 26:20; Romanos 2:4.

La Justificación:

La Justificación es el acto por el que Dios declara a una persona inocente, librándola de toda acusación que podría presentarse en su contra, siendo Jesucristo el Único Mediador para poder dar la justificación a los hombres y ser acepto delante de Dios como hijos amados, Romanos 5:1; 8:3; 2 Corintios 5:21; San Juan 5:24.

La Regeneración o Nuevo Nacimiento:

Es el acto creador de Dios, por medio del cual otorga al hombre una naturaleza espiritual. Hay necesidad de una regeneración. El hombre natural no puede percibir las cosas de Dios, no puede entrar en el reino de Dios, 1 Corintios 2:14; Juan 3:3-5. En la regeneración, Dios crea en el hombre una nueva naturaleza por medio del Espíritu Santo Juan 1:12-13. El hombre disfruta con su nueva naturaleza: es adoptado como hijo de Dios, disfruta de la vida eterna e ingresa a la familia de Dios, 1 Juan 3:8-10; Juan 6:63; Colosenses 1:13-14. En el  cristiano coexisten ambas naturalezas: la carnal heredada de Adán y la espiritual heredada de Cristo, Gálatas 5:17, Gálatas 5:24-25; Gálatas 5:16.

La Santificación:

El significado básico de  santificación es la acción por medio de la cual algo es separado o consagrado a Dios. Los creyentes, al ser santificados, son separados para Dios; implicándose con ello las transformaciones espirituales que corresponden a su nueva relación con Él. Existen tres diferentes aspectos de la santificación como lo son: La posicional, la progresiva y la eterna, hebreros 10:12-14; Filipenses 1:6; Filipenses 3:20.

El Bautismo en el Espíritu Santo:

Es la investidura de poder que Cristo otorga a los creyentes para un testimonio eficaz, (Hechos 1:5). El bautismo en el Espíritu Santo fue ofrecido inicialmente  por Juan el Bautista, (San Mateo 3:11) y, posteriormente, por medio del Señor Jesús,  (San Lucas 24:49) y confirmándose sobre la vida de los creyentes del principio según , (Hechos 2:1-4), prometiendo Cristo que sería una señal para todos los que creerían en Él (San Marcos 16:17), siendo la señal externa de haber sido bautizado en el Espíritu Santo, el hablar en otras lenguas, (Hechos 10:44-46).

Los Dones del Espíritu Santo:

Son capacidades sobrenaturales que Dios otorga a los creyentes para edificación de la iglesia. Los dones del Espíritu Santo son manifestaciones completamente  milagrosas que no podrían ser ejercidas sin la intervención de Dios. Los Dones del Espíritu Santo son nueve. (1 Corintios  12:7-11) y, para su estudio, se clasifican en tres grupos:

  • Los Dones de Revelación.

Son aquellos por medio de los cuales, Dios comparte su conocimiento con su iglesia, Hechos 5:3; 9:10-11; 10:19-20.

  • Palabra de Ciencia
  • Palabra de Sabiduría
  • Discernimiento de Espíritu
  • Los Dones de Inspiración o Palabra.

Estos son los que Dios usa para comunicar a su iglesia un mensaje, 1 Cor. 14:1; 14:27; 14:22.

  • Género de Lenguas
  • Interpretación de Lenguas
  • Profecía
  • Los Dones de Poder

Es el grupo de dones por medio de los cuales, Dios realiza obras portentosas entre sus hijos, Hechos 3:1-7; 9:34; 14:5-100.

  • Dones de Sanidad
  • Operación de Milagros
  • Fe

 La Sanidad Divina

La enfermedad es una de las muchas plagas que cayeron sobre la raza humana a causa del pecado. Dios no es el autor de la enfermedad; todo por el contrario, Él es la fuente de la salud. En la Escritura se llama a sí mismo El Sanador (Éxodo 15:26), de donde deduce que todo aquello que conduzca a la recuperación de un cuerpo enfermo, con base en la Biblia, es producto de la gracia de Dios, 1 Pedro 2:24, San Marcos 16:15.

Satanás y los Demonios:

Dios no creó a Satanás tal y como nosotros le conocemos en la actualidad, como un ser perverso y mentiroso. La Biblia no enseña que antes de la creación del hombre. Dios formó al Querubín Protector (Ezequiel 28:13-15), quien era el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado de hermosura. Este querubín corrompió su naturaleza, al aspirar a una posición que Dios no le había otorgado, (Isaías 14:12-15). En su rebelión, Lucero arrastró tras si la tercera parte (San Judas 6) y serán liberados en el periodo de la gran tribulación (Apocalipsis 9:1-11).

Los Ministerios:

Los ministros son hombres que Dios ha capacitado para realizar una tarea específica de edificación dentro de su Iglesia, que Él ha establecido, (Efesios 4:11). El propósito de los ministerios es edificar el  cuerpo de Cristo y de manera especial, capacita a otros para que a su vez ejerzan el ministerio (Efesios 4:12). Los cinco ministerios estarán vigentes hasta que la iglesia alcance la plenitud de Cristo, es decir, hasta el día de la glorificación. Estas tareas ministeriales deberán ser desempeñadas únicamente por hombre, ya que no  encontramos registro doctrinal que establezca mujeres dentro del ministerio.

La organización de la Iglesia Local:

Los elementos que participan en la organización de una congregación local son: El pastor (Tito 1:5, 1 Timoteo 3:1-7); Diáconos (Hechos 6:1-3); Diaconisas (Romanos 16:1-2); Los Santos (Hechos 20:28).

El Bautismo en Agua:

El bautismo es la ceremonia que expresa, simbólicamente:

  • La muerte del creyente a la vida de pecado (Romanos 6:3,6).
  • Su sepultura al mundo (Romanos 6:4; Colosenses 2:12).
  • Su resurrección a una nueva vida (Romanos 6:4-5, 8-11).

No es un requisito para la salvación; pues, ésta depende únicamente de los méritos de Cristo. No obstante, el bautismo es necesario para tener comunión real con Dios, pues, es parte de la obediencia a las Escrituras, Romanos 6:3-5.

La Santa Cena.

Esta es la segunda de las ordenanzas. Mientras que el bautismo en agua se recibe una sola vez en la vida; la Santa Cena es una ceremonia en la que el cristiano debe participar periódicamente. La Santa Cena tiene varios significados, el primero de ellos:

  • Un memorial: San Matero 26:26-29; 1 Corintios 11:23-25
  • Una proclamación: 1 Corintios 11:26.
  • Una comunión:  1 Corintios 10:16-17.

La oración:

Es el ejercicio espiritual a través del cual, un creyente establece contacto directo con Dios. A través de la Biblia, Dios habla al hombre, a través de la oración el hombre habla a Dios, San Lucas 11:2; San Juan 15:16; 16:23; 1Tesalonicenses 5:17

El ayuno:

Es el ejercicio espiritual que consiste en periodos especiales de oración, que van acompañados de la abstinencia total o parcial de alimentos. San Mateo 6:16-15; 19:14-15; Hechos 13:3 14:23

El Matrimonio:

Es una institución divina que tiene como finalidad brindar una ayuda mutua a los cónyuges (Génesis 2:15); permitir la satisfacción del instinto sexual de manera responsable y santa (1 Corintios 7:2-5-9); y posibilitar la multiplicación adecuada de la raza (Génesis 1:25). El  matrimonio se da entre un hombre y una mujer, la voluntad expresa de Dios es que nadie debe tener más de un cónyuge al mismo tiempo (1 Timoteo 3:2)

El Cristiano y el Estado:

Con el fin de reprimir la perversidad de los hombres, Dios ha colocado gobernantes sobre las naciones (Daniel 4:31-32,35). Para que cumplan con su cometido, Dios ha concedido a los gobernantes el uso de la fuerza para establecer justicia (Génesis 9:5-6; Romanos 13:1-7).

El Diezmo

Consiste en devolver a Dios el 10% de los ingresos que Él nos concede (Génesis 28:22). El diezmo es una práctica que se originó como una expresión de gratitud por las bendiciones recibidas de Dios. (Génesis 14:18-20). Jesús ratifico el diezmo (San Mateo 23:23) y fue una práctica de la iglesia cristiana (Hebreos 7:1-12).

El estado de los muertos:

Se le llama también el estado intermedio, porque la muerte es el periodo que media entre la muerte física y la vida de resurrección. La muerte física se produce en el momento en que el alma se separa del cuerpo. El cuerpo va al polvo, de donde fue tomado,  y el alma pasa al estado intermedio, San Lucas 16:19-31; Hebreos 9:27, Apocalipsis 20:13-15; 2 Corintios 5:6-8; Filipenses 1:21-24.

El rapto de la Iglesia

El retorno de Cristo a la tierra tendrá dos apariciones: La primera para arrebatar a su iglesia, y la segunda para establecer su reinado milenial. Ambas  apariciones están separadas por un periodo de siete años y poseen características muy diferentes. 1 Tesalonicenses 4:15-17.

El Tribunal de Cristo:

Cuando la iglesia sea raptada se realizará el Tribunal de Cristo (San Mateo 16:27; Apocalipsis 22:12), en el cual, serán juzgadas las obras del creyente. El juez, en este tribunal será el Señor Jesús, (2 Corintios 5:10) y la finalidad del juicio es la de determinar si un creyente merece recibir galardón o no.

La Gran Tribulación

Es un periodo de aflicción sin precedentes que vendrá sobre todos los moradores de la tierra (Apocalipsis 3:10); pero especialmente sobre Israel (Jeremías 30:7).

La Segunda Venida de Cristo:

Al final de la Gran Tribulación se producirá lo que propiamente se llama la Segunda  Venida de Cristo. Las señales que precederán a las Segunda Venida de Cristo son: La congregación de los ejércitos de la bestia, en el valle de Meguido o Armagedón (Apocalipsis 19:9) y fenómenos en el cielo y el mar (Joel 2:30-31; San Lucas 21:25-25; Apocalipsis 6:12-13). Esta venida es diferente al rapto de la iglesia.

 El Reinado Milenial de Cristo:

Cuando Cristo vuelva a la tierra establecerá su reino Milenial, el cual, será un reino literal sobre todo el planeta, en donde Jesús será el Rey Soberano. El reino de Cristo tendrá una duración de mil años (Apocalipsis 20:1-6).

Los Juicios Finales:

Después del reino Milenial de Cristo se producirán tres eventos que merecen especial atención: El juicio a los ángeles caídos, destrucción el universo actual, y juicio final o juicio del gran Trono Blanco (Apocalipsis 20:12-13; 2 Pedro 3:7,10-12; Apocalipsis 20:11).

La Eternidad Futura:

Después del juicio final el tiempo será absorbido por la eternidad. Tanto justos como injustos en la eternidad futura; pero sus estados serán diferentes: Los incrédulos, San Mateo 25