Buen Ánimo = Nuevos Retos

La vida en Cristo está llena de expectativas. Los cristianos, desde el primer día de nuestra conversión, disfrutamos de la dimensión sobrenatural. Esta dimensión la experimentamos en forma especial cuando el Espíritu Santo nos lleva a los pies de Cristo de una manera milagrosa, sentimos el perdón de nuestros pecados y se apodera de nosotros un profundo gozo y paz que inunda todo nuestro ser. Algo en nuestro interior nos da testimonio que hemos heredado el cielo y lo comprendemos cuando llega a nosotros la revelación divina. Totalmente descargados de nuestros pecados, se mueve un sentimiento, obra del Espíritu Santo, que nos mani esta que a partir de este momento, el camino está preparado para obtener grandes logros, que Dios está dispuesto a bendecirnos. Todo esto es un milagro, porque de no ser nada, somos puestos en una posición en la que podemos esperar cosas grandes de parte de Dios.
 
Cuando el Señor llamó a Natanael, éste es impresionado, ya que ante los ojos de Jesús quedó al descubierto quién era él. Pero eso no fue todo, porque Jesús le prometió: “...cosas mayores que éstas verás”.
 
Las palabras de Jesús, absolutamente todas, de acuerdo a nuestra fe, son nuestras también.
Las promesas abarcan todas las áreas de nuestra vida cuando nosotros las tomamos. Esto genera expectativas y nos permite estar esperando siempre algo de lo que Dios nos ha prometido. Veamos algunos de esos versículos, en los cuales Dios promete que se harán realidad si le creemos:
Es, pues, la fe, la certeza de lo que se espera...” (Hebreos 11:1). “¿Cómo no nos dará también con él, todas las cosas?” (Romanos 8:32). “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que se lo pidan?” (Mateo 7:11). “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis, llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). Prioridad de deseos y anhelos.
 
Todas las cosas son importantes. Dios desea ayudarnos en todas las situaciones de la vida. La Biblia dice: “Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os será añadidas”(Mateo 6:33).
 
El Señor nos dice que quiere conceder las peti- ciones del corazón. El requisito es deleitarnos en Él. Es importante que clasi quemos prioridades de peticiones y anhelos. Debemos entender, de acuerdo a Mateo 6:33, que Dios nos pide que todo lo que vaya dirigido hacia las áreas relacionadas con Él, deben ser primero. Por ejem- plo: nuestro cuerpo necesita alimento; pero nuestra alma debe alimentarse primero. El tipo de alimento del alma es diferente al alimento para el cuerpo, porque la comida del alma es espiritual. Entonces de namos aquí que lo prime- ro ha de ser la alimentación de nuestra alma, las demás
Buen ánimo = nuevos retos 
Cosas, como dice la Escritura, “serán añadidas”. Cuando expresa “las demás”, no es que no sean importantes, no es que sean regaladas. Ya que el Señor quiere darnos todas las cosas, no está mal que anhelemos o deseemos con- quistar cosas buenas en el sentido material. Pero primero es lo primero, es decir, el área espiritual, que nos conduce a buscar a Dios en todo el sentido de la palabra, comprendiendo que debemos hacer lo que Él nos pide y que, al hacerlo, todo nuestro ser espiritual será fortalecido, se ampliará nuestra visión, multiplicará nuestra autoridad contra el enemigo, seremos llenos de la unción divina. Lo sobrenatural nos cubrirá, seremos llenos del conocimiento de Dios y su palabra. 

Otros Temas de interes

SU PRESENCIA

CONOCIMIENTO DE SU PALABRA